viernes, 1 de abril de 2011

Otra vez el Sol

Miré  por la ventana y una sonrisa se extendió por mi cara. Dejé que los rayos caprichosos del Sol rozasen mi rostro, mientras cerraba los ojos con gusto. Una inmensa sensación de paz acompañó al torrente de felicidad que en ese momento era mi corazón desbordado. Un risa escapó de mis labios, y me sorprendí. Ni yo me creía lo contenta que estaba. Me sacudí el pelo y cogí el mp4. Puse una canción de esas que sólo escuchas en la discoteca cuando vas medio borracha, para nada mi tipo de canción, pero en ese momento...me daba igual. Necesitaba bailar, y era perfecta. Comencé a contonearme como una estúpida por toda la cocina, saltando de aquí para allá sin parar, dando vueltas y más vueltas. Apenas me di cuenta de que me caí rendida sobre la silla, respirando agitadamente. Volví a reír, mareada y sudando. Miré otra vez por la ventana mientras tarareaba otra melodía. El Sol seguía ahí, brillante y hermoso para mí, durante toda la tarde. Volví a cerrar los ojos. Después de todo el agotamiento, de todo el sufrimiento, de las peleas, los sacrificios y el morderme la lengua, después de las lágrimas...había aún felicidad. Y qué fácil era llegar a ella. Después de todo lo que la vida nos depara, de las miles de pruebas difíciles que parecen insalvables...podemos seguir adelante.

-El Sol nunca se pone...-susurré convencida.

                                                                                 Para cuando volvamos a caer en la rutina
                                                                                                     y la impotencia, 
                                                                               una pequeña chispa de alegría y esperanza.

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